Chile paraíso de los delincuentes de traje y corbata
Estamos en octubre. El mes que Chile aprendió a nombrar su rabia. El mes que fracturó el relato del oasis. El mes que activó la memoria y el grito que incómoda, de los que no tienen privilegios.
Estamos en octubre. El mes que Chile aprendió a nombrar su rabia. El mes que fracturó el relato del oasis. El mes que activó la memoria y el grito que incómoda, de los que no tienen privilegios.
Mientras el ministro García, administrador histórico del modelo neoliberal concertacionista, declara que “la devolución anticipada es completamente inviable”, nosotros afirmamos que lo verdaderamente inviable es seguir naturalizando el abuso tarifario como si se tratara de un error técnico y no de una operación sistem
A los diputados, senadores, ministros y autoridades que durante años firmaron, votaron y omitieron, mientras millones de chilenos pagábamos tarifas eléctricas infladas por un error técnico que ustedes ni detectaron ni corrigieron:
Crónica de una ley escrita en tinta de vino
Saludando el esfuerzo programático que usted y su equipo han desplegado, me permito ofrecer algunas certezas e ideas a la Medida 9 que plantea el documento “Un Chile que Cumple”:
El diagnóstico no solo es claro: es obsceno. En Chile, la riqueza extrema no se tolera como un mal necesario, se celebra como virtud nacional.
Mientras se recortan presupuestos para salud, educación y pensiones, el Estado chileno transfiere miles de millones a conglomerados que ya concentran poder económico, logístico y político. No es inversión: es captura. No es desarrollo: es despojo.
Cada septiembre, Chile se disfraza de independencia. Se llena de banderas, cuecas y carbón como si el país celebrara su emancipación. Pero lo que se conmemora el 18 no es ruptura ni soberanía: es la instalación de una Junta que en 1810 juró lealtad al rey de España. Un gesto administrativo, no libertario.
Este mes no se conmemora: se fiscaliza. Porque septiembre en Chile no es solo memoria, es diagnóstico. Y el diagnóstico es brutal: el pueblo ha sido domesticado. No por la fuerza, sino por el consenso.