Tres poderes del estado, una sola desconfianza
Se supone que el Estado se vigila a sí mismo: uno gobierna, otro legisla y otro juzga, para que ninguno abuse.
Se supone que el Estado se vigila a sí mismo: uno gobierna, otro legisla y otro juzga, para que ninguno abuse.
Chilquinta le avisó que el árbol del patio es su problema, y en parte tiene razón.
Siete almirantes exigen firmeza frente a Argentina y tienen razón en lo esencial. La pregunta incómoda es por qué esa firmeza desaparece cuando se trata del cabotaje, de los puertos privados y de una bahía donde los niños llegan intoxicados a los hospitales.
Durante veintiséis años el gremio portuario nos vendió un modelo de eficiencia.
Lula acaba de asegurarse un cuarto mandato en Brasil, pero el partido de Bolsonaro llega al Congreso con la bancada más grande desde 1988.
Los cerros de Valparaíso se quedan sin niños y sin abuelos acompañados al mismo tiempo. La salida no está en la planilla Excel, sino en las salas que hoy el Estado da por perdidas.