Otra cosa es con guitarra
Un año después de la promesa de recuperar crecimiento, la seguridad, el empleo e inversión, el país tiene más cesantes y una región de puertos con más desocupación que el promedio nacional y la delincuencia se
Un año después de la promesa de recuperar crecimiento, la seguridad, el empleo e inversión, el país tiene más cesantes y una región de puertos con más desocupación que el promedio nacional y la delincuencia se
Mauricio Hernández Norambuena, el “Comandante Ramiro”, aparece en un titular de El Mercurio junto a tres letras: PCC. Para quien conoce Brasil, significan Primeiro Comando da Capital.
Los dos diarios más antiguos de Chile pueden seguir escribiendo lo que quieran, pero cuando un mismo acreedor firma las deudas de ambos, la pregunta deja de ser qué dirán y pasa a ser qué dejarán de decir; la historia ya ensayó esa melodía, y la Fiscalía Nacional Económica aún no dice si debe
Durante quince años esta ciudad esperó una fecha para recuperar su borde costero norte. Ahora que el 2030 se acerca, alguien quiere correrla. Antes de que algún concejal levante la mano, hay preguntas que San Antonio merece ver respondidas.
Una instrucción para una inteligencia artificial viajó dentro de una sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago, y su sola existencia obliga a preguntar quién fundamenta lo que los jueces firman.
Cada 12 de octubre repiten una palabra amable para una historia que no lo fue.
El aluvión de Las Condes no es solo una tragedia: es una pregunta sobre quién decide dónde se construye, a quién se protege primero y por qué un Estado tan veloz para declarar una catástrofe no siempre lo es cuando el barro llega a otros barrios.
El gremio de las navieras dice que el Puerto Exterior puede esperar hasta 2045, y el Estado, que no puede esperar más. Ambos hablan de contenedores, plazos y concesiones.
Carabineros, máquinas y un deslinde que nadie ha mostrado. En San Antonio el Estado llegó rápido y con fuerza al cerro de Barrancas; lo que no llegó fue la explicación.
Cuando ganan, son expertos; cuando pierden, la culpa es del mundo.
En 2010 la derecha aprobó en meses un royalty minero de su propio gobierno. En 2004 y en 2023 lo combatió cuando lo proponían otros.
Valparaíso lleva décadas aprendiendo una lección cara: el Estado construye, el privado cobra y la ciudad paga la cuenta. Bajo la plaza más patrimonial del puerto hay una pregunta que nadie quiere contestar, y que quizás explique por qué esta vez el cuento suena tan conocido.
Los cerros de Valparaíso se quedan sin niños y sin abuelos acompañados al mismo tiempo. La salida no está en la planilla Excel, sino en las salas que hoy el Estado da por perdidas.